La pujanza de la pesca y el comienzo de la industrialización

La decantación del transporte de cítricos hacia el ferrocarril y la carretera motiva que el puerto pase una etapa comprometida, de un incierto futuro. Únicamente la importancia creciente que adquirió la flota pesquera permitió la supervivencia como puerto pesquero y deportivo, pero con una casi inexistente actividad comercial.

Esta crisis de 1964 se superó también gracias a la actividad de las empresas desguazadoras de buques que proporcionaron ingresos a la economía portuaria. Pero sólo el relanzamiento derivado del impulso de las grandes industrias instaladas en la zona permitió revivir al puerto. Primero fue la fábrica de Fertiberia, que se instaló en la zona norte del recinto, donde pudo contar con una terminal de descarga de buques amoniaqueros directamente conectada con sus instalaciones. A lo largo de los años la presencia de esta factoría fue objeto de protestas vecinales, que arreciaron en los últimos tiempos cuando ya el Ayuntamiento y la empresa entraron en negociaciones sobre el posible traslado a otro emplazamiento alejado de núcleos habitados.

No llegó a consumarse el acuerdo suscrito en su día por ambas partes porque antes sobrevino la crisis de la empresa y el cierre definitivo del centro de producción del Grao de Castellón. Castellón había entrado entonces en un proceso de industrialización que determinó un crecimiento económico y la creación de nuevas fuentes de riqueza que se añadían a la agricultura de la comarca, polarizada en el cultivo y la comercialización de la naranja.

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